SITUACIÓN HUMANITARIA

 

En Yemen se vive una guerra desde hace más de 2 años.

Esta guerra silenciada por el mundo occidental, ha convertido al país en una de las mayores emergencias humanitarias del mundo.

ALGUNOS DATOS:

  • Más de 21 millones de personas (el 83% de la población) necesitan ayuda humanitaria urgente.
  • 3 millones y medio de desplazados internos.
  • 475.000 niños sufren desnutrición aguda
  • Más de 30.000 víctimas civiles
  • Más de 5.000 niños muertos o heridos
  • 1 niño muere en Yemen cada 10 minutos, 144 al día.

 

Antes de la guerra, Yemen ya era el país más pobre de oriente Próximo, y dependía en un 90% de productos externos y de la ayuda humanitaria para sobrevivir. Ahora, con el bloqueo que sufre el país por parte de Arabia Saudí, Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia y Emiratos Árabes, la situación se ha vuelto una CATASTROFE.

FUENTE; Centro jurídico para los Derechos y el desarrollo, enero 2017

Los datos que llegan desde Yemen son terribles: más de 12.000 muertos y de 20.000 heridos, muchísimos de ellos niños (2542 niños muertos y más de 2300 heridos), y parece que en realidad, las cifras serían mucho más altas, puesto que en un país tribal y de difícil acceso a muchas de las zonas más aisladas, muchos de los muertos se entierran de forma rápida, sin contabilizar y sin que dé cuenta de ellos ningún ministerio.

La mortalidad infantil se ha disparado por falta de alimentos, agua potable y medicinas. Yemen ha hecho un retroceso en el tiempo, y el grado de malnutrición de muchos niños no se vivía en el país desde hacía más de 10 años. Según el último informe de UNICEF,1 niño muere en Yemen cada 10 minutos, 144 al día, por enfermedades prevenibles y tratables como el cólera, la tos ferina, las diarreas, la deshidratación aguda… Muchos otros sufren amputaciones y heridas graves de diversos tipos por minas anti-persona, bombas sin estallar…

Hay 3 millones y medio de desplazados ( y la cifra aumenta cada día), muchos de ellos viviendo en campos de refugiados que proliferan a lo largo y ancho de todo el país sin servicios de ningún tipo.

475.000 niños sufren desnutrición aguda y más de medio millón de embarazadas están en riesgo severo de morir por la falta de alimentos o complicaciones durante el parto por su precaria situación de salud.

Se bombardean puertos, aeropuertos, torres de telecomunicaciones, carreteras, puentes, escuelas, hospitales, universidades, gasolineras, instalaciones de agua, estaciones eléctricas, almacenes, fábricas, centros comerciales, granjas… todo vale en esta guerra.

La coalición de países árabes apoyada por Estados Unidos y varios países europeos ha lanzado bombas en bodas, entierros, mercados… Algunas de las mayores masacres, como el bombardeo sobre un funeral que mató a 140 personas e hirió a más de 500, han sido sistemáticamente ignoradas por el mundo, que no le ha dedicado más allá de unos segundos de atención.

Los alimentos y el agua potable escasean en Yemen (el agua debe extraerse mediante perforación del suelo y no hay combustible para ello) o los precios se han disparado (el precio del trigo y del arroz ha subido un 44%, la gasolina un 55%, algunos productos incluso han incrementado en un 200% su precio). Las medicinas no son suficientes para los miles de heridos que hay (más de 40.000 enfermos de cáncer no tienen acceso a tratamiento), más de 3000 escuelas han cerrado y muchas han sido bombardeadas, los bancos no tienen dinero, las empresas han dejado de funcionar y los trabajadores no han cobrado el salario desde hace muchos meses.

Todo esto conlleva que, por ejemplo, el número de niños sin escolarizar haya aumentado de 1 millón antes del conflicto, a más de 4 millones. A los que no pueden ir a la escuela porque ya no existe o porque su familia se ha visto obligada a desplazarse de su lugar de residencia habitual, hay que sumar todos los que no van por miedo a un posible bombardeo, puesto que éstas se han convertido en blanco de muchos de los ataques. 1 ó 2 generaciones de yemeníes dejan de tener acceso a la educación, a un futuro mejor, a desarrollo y crecimiento personal y profesional, y se convierten en potenciales víctimas de abusos, raptos, mendicidad, tráficos diversos, mafias de todo tipo, grupos radicales…